Ecosistema / Cultura
¿Es posible enseñar a emprender a
una persona? Pregunta difícil. Llevaría mucho más que este ensayo hacer un acercamiento.
Para verlo un poco más sencillo: ¿Pueden la academia, libros, cursos, talleres
y eventos formar emprendedores? ¿Los equipan realmente para crear empresas
digitales sustentables? Llega entonces la reflexión: ¿Está Latinoamérica en una
carrera frenética por encontrar y aclamar a sus propios emprendedores de talla
mundial?
La cuestión surge de un consejo
que se suele escuchar en la comunidad emprendedora y es: busca y haz equipo con
cofundadores AAA. Suena obvio, pero en realidad este tipo de emprendedores son
muy escasos (¡!) y los pocos que hay es muy probable que no toquen tu puerta.
Entonces: ¿La industria TIC se detendrá por falta de emprendedores “AAA” con
visión global? Por supuesto que no. Es verdad que la industria TIC está muy
lejos de los niveles del primer mundo, pero los emprendedores de nivel B y C no
son menos legítimos aunque su brecha sea grande. Se trabaja con quienes se
tiene, y ese talento de la comunidad TIC tendrá que ser capaz un día de crear
empresas innovadoras con alto valor agregado. Madurar esos profesionales de la
tecnología no solo es costoso sino que toma tiempo de formar como sociedad.
Según Isenberg (2010), un fuerte tejido social de emprendedores podría tardar hasta
unos 30 años en emerger.
La invitación es a trabajar
conscientes de las limitaciones en cuanto a talento TIC en Latinoamérica, no
solo por lo escaso, sino porque el existente lo suelen capturar compañías
foráneas que ofrecen condiciones laborales muy competitivas. Pero, ¿por qué hablar
de empleados si este portal trata sobre emprendimiento? Porque por brillante
que sea el equipo fundador de una startup, tarde o temprano hará falta más
talento para sustentar su compañía. Sería válido buscar ese talento fuera de la
región; pero lo inquietante es entender cómo se puede formar la base de
profesionales necesaria para ser competitivos a nivel global.
Hubo un gran aumento de iniciativas
públicas y privadas que promocionan el emprendimiento pero, las cifras no reflejan
ese mismo entusiasmo. Para dar un ejemplo, China lanza al mercado cerca de 1
millón de ingenieros anualmente desde sus universidades (Oppenheimer 2010); en
contraste, los países latinoamericanos oscilan entre 10 y 50 mil egresados en ese
mismo periodo. Y aunque no se pueden sacar conclusiones solo a partir de un
indicador, si es importante tener en cuenta que un ecosistema de emprendimiento
digital de talla mundial necesita un importante volumen de profesionales de ese
mismo nivel. Con seguridad queda un largo camino fomentando ese capital humano.
Hay sin embargo un tipo especial
de emprendedor en internet: el repatriado. Aquel que por motivos que van desde
la crisis económica del 2008 hasta asuntos familiares como la llegada de un
hijo, regresa de ocupar cargos muy calificados en el exterior. Ellos conocen
sobre negocios con visión global, tienen dominio en un área del conocimiento y
les interesa apostar por Latinoamérica. Su regreso podría ser la respuesta.
