Acerca de
¿Los emprendedores son
radicalmente diferentes a todas las demás personas? Lo más seguro es que no. Se
trata más bien de personas comunes con una extraordinaria determinación por
impulsar el cambio social. El alcance es diverso, y puede ir desde su familia
cercana, pasando por una comunidad local, nación y finalmente el mundo entero.
Los globales son tan influyentes
como escasos. Se trata de personajes famosos cuyos valores e historia
empresarial se convierten en un estandarte para generaciones enteras, quienes
se apasionan y muchas veces hacen de ellos un culto que busca en cada paso la
mágica “fórmula para el éxito”. Algunos casos son por ejemplo Henry Ford, Donald
Trump, Carlos Slim, Larry Page, Steve Jobs, Mark Zuckerberg, y contados otros.
Gracias a sus famosas hazañas
empresariales, estos personajes influyen poderosamente en la comunidad
emprendedora, pero es igual de cierto que rara vez sus emprendimientos llegan a
ser el motor de economías enteras. Se trata más bien de una combinación entre
haber marcado un hito a través de una innovación, acompañado de una gran
popularidad mediática. Mientras tanto al otro lado del tablero, son cientos,
quizás miles de historias casi anónimas las que hacen posible que servicios
básicos en la vida diaria, funcionen correctamente. ¿Sería entonces valiosa una
búsqueda de historias locales, admirables e inspiradoras que muestren cómo se
han, o se están creando emprendimientos basados en Internet a lo largo de
Latinoamérica? Esta fue la pregunta que originó el proyecto 700Latam.
Hay diferentes matices que hacen
de cada emprendedor un agente de cambio único. Por esa razón se exploraron
desde el inicio las habilidades, motivaciones y valores que llevan a alguien a fundar
un emprendimiento en Internet. Durante el camino, fue evidente que las culturas
locales son tan diversas y únicas que todos estos consejos, historias y
“fórmulas” importadas desde el primer mundo, son prácticamente inválidas en
estas latitudes. Es más, ocurre muchas veces que estas “lecciones” transmitidas
son distorsionadas entre lectores apenas iniciados, quienes al final promueven
una cultura que aspira a crear el próximo gigante de internet por razones meramente
materialistas, como puede ser la ostentación de riqueza, la anhelada libertad
financiera (Kiyosaki 2000); u otras más narcisistas como el reconocimiento al
volverse “exitoso” frente a la sociedad o simplemente popular al interior de la
misma comunidad emprendedora. Lo cierto es que si hoy día se emprendiera por
motivos más nobles, mejor alineados y por supuesto económicamente viables,
nacerían compañías más capaces de promover un mejor cambio social en las
economías emergentes de Latinoamérica.
Un mundo en crisis da una mirada a
esta región, que vive una época dorada probablemente nunca antes vista y que
debe ser aprovechada. Por eso cobra gran importancia explorar los perfiles de
estos fundadores “tropicales” en el marco de ecosistemas de emprendimiento locales
(Isenberg 2010) que les incentivan o paralizan. Al final, queda la plena
seguridad de que este portal llegará a ser un recurso útil para todo aquel que
quiera conectarse con la comunidad emprendedora local para potenciar su propia
historia.
